jueves, 29 de septiembre de 2011

¿Quiénes son los culpables?

Como se comentó en la primera clase de Claves del Pensamiento Actual, uno de los principales problemas de la gente joven de hoy en día es la ausencia de responsabilidades.

Nuestros padres, profesores… se quejan de que no tenemos ninguna preocupación, que no nos molestamos ante nada y que sólo pensamos en divertirnos y en nosotros mismos. Pero yo creo que esto empieza desde que somos pequeños. Ya en nuestra infancia nos era imposible descubrir lo que nos rodeaba. Tocar aquí, allá o investigar por nuestra cuenta resultaba ardua tarea. Todo ello por miedo a que nos pasara algo o porque nos cayéramos, haciéndonos una herida en la rodilla con la consiguiente llorera. Debido a esto nos sentimos cohibidos a conocer por nosotros mismos y dependemos en exceso de nuestros padres o mayores.

Esta dependencia hace que tengamos miedo de asumir responsabilidades para tareas que no estamos del todo seguros que podamos llevar a cabo. Aunque tampoco nos ayudan “nuestros mayores”. Hablando con un amigo sobre su nuevo empleo, se mostraba muy preocupado porque su jefe apenas le mandaba trabajo para realizar a no ser que fuera bajo su supervisión. Todo porque no estaba seguro de que este amigo mío fuera capaz de realizar lo que le debería de corresponder de forma adecuada. En este caso, dicho jefe, está mirando por él mismo y por el bien de su negocio, pero posiblemente esté perdiendo a un buen aprendiz que en un futuro podría convertirse en un virtuoso de su oficio.

Estas son las cosas que hacen que no nos atrevamos a afrontar responsabilidades, porque no hay nadie que confíe en nosotros, y si no vemos que confían en nosotros es muy complicado que lo hagamos por nuestra cuenta. Gracias a esto se suelen escuchar muchas veces tópicos como: “cuando yo tenía tus años…”.

Este retardo en la edad, en cuanto a toma de responsabilidades se refiere, es una circunstancia en medida importante por la educación también. Antes, la educación de una persona solía terminar entre los 16-18 años, aunque podía ser antes para trabajar con motivo de ayudar en la economía familiar. Por tanto, un adolescente con 17 años ya estaba trabajando y con la única misión de ayudar a sus padres y hermanos para poder salir adelante. En la actualidad un chaval de 17 años se encuentra todavía en el colegio, con la única preocupación de ir sacando adelante sus asignaturas. Este puede ser un dato a favor de los jóvenes, ya que queda claro que antes se adquirían responsabilidades más temprano, y en la actualidad estas responsabilidades en los chavales son escasas.

Nuestros padres, cuando tenían una edad parecida a la nuestra, se encontraban continuamente en la calle luchando por unos derechos (tanto políticos, como sociales o laborales) que, por culpa de una dictadura que había azotado al país durante muchos años, no podían disfrutar; y que a la postre servirían para sus predecesores. En cambio, los jóvenes de ahora prácticamente no tenemos ideas propias ni preocupaciones al respecto. A la hora de unas elecciones políticas, por ejemplo, muchos ni siquiera votan. La mayoría de los que lo hacen, votan por votar, sin darse cuenta (y en muchas ocasiones, sin querer darse cuenta) de la repercusión que ese voto tendrá para el devenir de la sociedad.

Por ello, lo que tenemos que conseguir es que los jóvenes tengamos nuestras propias ideas, vivir por nosotros mismos y no sentirnos tan dependientes de los demás. Ver que formamos una parte muy importante en la sociedad y no dejarnos influir por nada ni por nadie.

Tenía un profesor en Secundaria que decía: “no leáis. No os molestéis en leer que no os va a servir de nada. ¿Para qué? Si no leéis no vais a ser nunca tontos y, por tanto, nunca os podrán manipular. Sólo pensaréis por vosotros mismos” Todo esto, está claro, en un gran tono irónico.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Mi corta vida

Me llamo Daniel Navarrete de Prados y tengo 22 años. Nací en Pamplona en 1989 y soy el segundo hijo de mis padres, tras mi hermano tres años mayor que yo. Detrás de mí vendrían otros dos hermanos más, un chico y, finalmente, una chica a la que se nota que se está haciendo demasiado mayor ya, aunque siga siendo la pequeña de casa. En total somos seis, el cual es un aspecto de mi vida que me gusta mucho. Soy una persona que le gusta estar rodeado de gente continuamente, y que cuando, por ejemplo, estoy solo en casa me siento raro. Y es que, para mí, un buen momento es el llegar a casa y que siempre haya alguien con quien poder comentar todo lo que me haya pasado a lo largo del día.

Estudié en el colegio Santa Teresa de Jesús, de monjas teresianas, donde estuve todos los años de mi etapa escolar. Desde la Educación Infantil con tres años, hasta 2º de Bachillerato con dieciocho, en total quince años de mi vida dedicados en el mismo lugar. Esto es algo de lo que me siento orgulloso, ya que debido a ello he podido conocer en profundidad mucha gente, tanto profesores como alumnos, que han ayudado a formarme como persona y a ser lo que hoy soy. De mi colegio de siempre, y tras superar la tan temida Selectividad, llegué a la Universidad de Navarra. Entonces comencé mis estudios superiores con una Licenciatura en Historia. Tras un año un tanto duro y tras darme cuenta de que eso no era lo que de verdad me fascinaba, lo dejé de lado. Más aún cuando me enteré que la Universidad iba a ofertar en el siguiente curso el Grado de Magisterio. Algo que estaba seguro que sí que me iba a gustar, como así ha sido tras dos años de carrera.

Respecto a mis aficiones lo que más me gusta es el deporte, mis amigos y viajar. Todo el deporte para mí es interesante, aunque unos de forma práctica y otros, simplemente, informativa. Es decir, unos deportes me gustan practicarlos y otros, en cambio, solamente seguirlos. Los que me gustan practicar, y por tanto, a los que soy más aficionado son el fútbol y la montaña. El primero lo practico de continuo a lo largo de todo el año ya que juego en el Cantolagua, el equipo de Sangüesa, un bonito pueblo de Navarra que se encuentra justo en el límite con Aragón.

La montaña me gusta pero en verano cuando tengo más tiempo libre y se puede disfrutar mejor de ella. Me viene muy bien para despejarme de la ciudad y contemplar la infinidad de rincones que se pueden admirar desde cualquier pico con cierta altitud. Estas dos actividades pueden resultar un tópico entre los chicos de mi edad pero las dos me sirven para evadirme de todo y despejar la mente que mucha falta me hace en diversas ocasiones, como por ejemplo, tras un duro día en la universidad. Otra de mis aficiones, y como la de cualquier joven de mi edad, son los amigos. Disfrutar de cada uno de ellos y aprovechar todos los momentos que van surgiendo, ya que cada uno de esos momentos son muy importantes e intento aprovecharlos todo lo que se pueda. Ellos también son los que han conseguido que yo sea como soy ahora y por ello los considero un parte importante en mí

Viajar es otra actividad que me apasiona, todo aquello que significa conocer. Conocer otros lugares, otras culturas, otros estilos de vida… Por ello, me gustaría recorrerme el mundo todo lo máximo que pudiese, para poder guardar grandes recuerdos en mi memoria.

Lo que pretendo ser yo en la vida es llegar a ser una buena persona, completa, por ello intento mejorar día a día y hacer todo lo que considero oportuno para conseguirlo. De esta forma en un futuro ser recordado como alguien que siempre estuvo dispuesto para todos y que su mayor preocupación era la felicidad de los que le rodean.

sábado, 10 de septiembre de 2011

Objetivos

El motivo de creación de este blog es el ir incluyendo en él los distintos ensayos escritos para la asignatura Claves del pensamiento actual. Dicha asignatura se imparte por el profesor Jaime Nubiola en la Universidad de Navarra a los alumnos de 3º de Grado en distintos Magisterios.

El principal objetivo que intenta conseguir el profesor Nubiola es invitarnos a pensar, que seamos capaces de pensar por nosotros mismos, "vivir de primera mano" (como se recordaba en las primeras clases), y, por supuesto, que seamos capaces de escribir. Puede parecer sencillo realizar un ensayo, pero no lo es tanto cuando lo que queremos plasmar en él son nuestros pensamientos. Resulta complicado darles forma y más aún unirlos para crear un todo. Para ello, Jaime Nubiola y Marinés nos ayudan en todo lo posible. Y eso viene bien para todos aquellos, que como yo, no estamos acostumbrados a eso de escribir.

El blog es la herramienta que nos ayuda a publicar todos esos pensamientos llevados a los distintos ensayos y sobre distintos temas. Temas como el consumismo, la gente joven, los estilos de vida, el sexo y el amor, los políticos (tan en el punto de mira) o la familia. Todos ellos recogidos en el libro de la asignatura "Invitación a pensar" escrito por el profesor Nubiola.

En mi blog he incluido como imagen de fondo una carretera recta que parece que se eleva hacia el cielo y en la que lo único que se encuentra a sus lados es el abismo. Claramente está retocada con Photoshop (gracias Jorge) y con ella lo que quiero representar es que no todo es fácil. Aunque muchas veces lo queramos, no hay un camino recto hacia nuestros objetivos. Nuestro recorrido está lleno de curvas que parece que nos dificultan el camino, pero lo que yo creo que hacen es que no nos durmamos en el trayecto. Si todo fuera así de fácil, ¿con qué ganas lucharíamos por conseguirlos? Puede resultar irónico que diga esto e incluya una imagen de carretera recta, pero quiero hacer alusión también a que por muchos problemas que nos encontremos, y cuando más complicado pueda parecer, siempre hay que tener en cuenta que existe la meta. Llegará un momento en el que veamos el horizonte, y con ello la salida a todas las preocupaciones.
Siempre debemos estar pendientes de todo. Listos. hábiles, perspicaces. Si no lo hacemos así, un día podemos caer en ese abismo por no estar al tanto y del que mucho nos costaría salir. No siempre es malo tropezar en ese precipicio y darnos un pequeño tortazo para así aprender, pero cuantas menos veces mejor. Y de esa manera seguir por la sendera que nosotros mismos nos hemos marcado, sin salir en ningún momento y sin hacer que nos saquen de la misma.
Hay que tener siempre en cuenta: HAY QUE VOLAR LIBRE