jueves, 27 de octubre de 2011

La familia: punto clave de la persona

Hoy en día, con momentos tan difíciles como los que estamos viviendo, y con lo complicado que está resultando para muchos, la familia es el apoyo más importante que podemos encontrar. Como dicen algunos, la familia no se elige, es la que te toca. Pero desde mi punto de vista, la familia de cada uno es la que siempre está ahí. La que nunca te deja solo y la que siempre está dispuesta a tenderte un brazo cuando lo necesita.

La verdad es que hay muchos, que por distintas rencillas, no llevan una buena relación con sus familiares. Pero también con quien más tiempo se puede pasar durante un día es con los padres, hermanos… y por ello pueden surgir distintos problemas. De todo esto lo importante es sobreponerse a todos esos obstáculos, conseguir sentarse todos juntos a hablar las cosas y arreglarlas. Porque lo fácil sería dejarlas pasar, no comentarlas, llegando un día a explotar todas juntas con muy malas consecuencias.

La familia hay que cuidarla, respetarla y usarla. Es decir, apoyarse en ella para cualquier situación. Todos los miembros de una familia son completamente necesarios. En ella, nadie es mejor que el otro ni peor que nadie. Un hermano no es mejor hijo que el otro porque sea un gran estudiante o un gran profesional. El otro, aunque no sea el mejor estudiante, seguramente será una excelente persona; quizás lo más importante de esta vida. Ante todo hay que ser buenas personas.

Aunque ningún miembro sea más importante que el otro como acabo de decir, es verdad que hay una persona fundamental en este grupo. Estas personas son las madres. Las madres son la pieza clave. La que hace que todo funcione a la perfección y la que siempre está pendiente de todo y de todos. No deja ningún detalle al azar y siempre sabe todo lo que acontece en casa. Si el padre ha tenido algún problema en el trabajo, si el hijo mayor ha aprobado con nota en la universidad, o si el pequeño ha tenido que ir al médico esa misma mañana porque se ha levantado con un dolor muy fuerte en la tripa.

Todo esto puede llevar a los agobios de los que hablábamos el otro día en clase y que con toda seguridad todas los sufren varios días a la semana, porque encima la madre tiene su trabajo fuera de casa, . A mi parecer resulta muy fácil decir que hay que tomarse las cosas con más calma para no agobiarse. Pero cuando tienes muchos quehaceres y todos se juntan en un mismo momento puede ser complicado mantener la calma.

Por ello, lo principal es la colaboración. Si entre todos se ayuda en las labores, desde donde su capacidad o edad le dispone; esos agobios seguramente no surgirán. Ya que con dicha colaboración todos dispondrán de más tiempo. Y dicho tiempo ganado se puede emprender para prestar atención a ese hermano pequeño con su problema o a la misma madre que seguro lo agradecerá.

Lo que queda claro es que una familia debe permanecer siempre unida. Los problemas surgirán, y más de los que desearíamos, pero si cada uno permanece aferrado a los padres y hermanos, parecerán más pequeños que si los afrontamos solos.

Hoy en día es muy común conocer familias rotas. Padres separados por distintos motivos y eso puede suponer grandes problemas para los hijos, ya que se pueden sentir culpables de las discusiones de sus padres. Todo esto puede suponer un problema más importante aún. Hay que tener en cuenta que los niños son personitas muy vulnerables, a los que las cosas les afecta mucho más que a los mayores. Por todo esto hay que pensar muy bien las decisiones que podemos tomar, seguramente precipitadas y las cuales afectarán a muchas personas más que a nosotros mismos.
La familia es una unidad básica fundamental

jueves, 13 de octubre de 2011

Variedades vitales

El otro día tras leer los capítulos de “Estilos de vida” y “Vivir en paz”, no me quedaba muy claro sobre qué tema realizar mi ensayo correspondiente a la asignatura. Pero al llegar a casa y comenzar a ver la televisión se me abrió un pequeño camino. Me dispuse a ver el programa “Informe Robinson”, el cual realiza reportajes interesantes sobre distintos personajes de cualquier ámbito deportivo y los acercan al espectador de forma más sencilla y real a como nos los suelen mostrar otros medios.

Ese día el programa era sobre Fernando Llorente, jugador de fútbol del Athletic Club de Bilbao y colaborador con la ONG “Save the children”. Participaban conjuntamente, jugador y ONG, en una campaña llamada “todos contamos para salvar vidas” cuyo objetivo es reducir la mortalidad infantil de los niños menores de cinco años. Entonces, se llevaron a Fernando hasta la India para que pudiera comprobar directamente la labor que se realiza con dicha campaña.

El reportaje mostraba claramente las pésimas condiciones de vida en los “slums” (barrios marginales) de la periferia de Nueva Delhi. Se centraban en los niños que residían allí, los cuales no tienen ni agua potable para vivir o juguetes de última generación de los que disfrutar, aunque, pese a todo ello, se les podía ver contentos. Entonces guiaban el programa a mostrar las labores de trabajo que llevaba a cargo “Save the children”. Este trabajo se basaba en que, dos veces por semana, los niños de estos barrios marginales pudieran ser atendidos por un pediatra. Y de esta forma, proporcionar a sus padres los medicamentos necesarios para curar enfermedades tan simples como una gripe o una diarrea. Del mismo modo se les educa a las madres para tratar problemas que puedan surgir con sus pequeños, y, así, reducir esa temida mortalidad infantil.

Llorente con varios niños de la India
Pero lo que más me impactó fueron las reflexiones que se fueron haciendo a lo largo del reportaje por parte de Fernando; así como ver la forma de vida de los habitantes de Nueva Delhi y compararla con la nuestra. Una frase del jugador que me quedó marcada fue: “Si conocieran otra vida sería imposible vivir ahí. Es inhumano”. Esto es lo que me hace pensar que nosotros somos unos privilegiados. Resulta complicado creer que en esta etapa de la vida, y con lo evolucionado que está el mundo, sea posible que haya gente que viva en esas condiciones. O que nosotros sólo estemos preocupados del próximo teléfono móvil que va a salir al mercado, o esos pantalones tan elegantes, cuando hay gente que se está dejando la vida simplemente por ir a buscar agua para su familia. Pero la realidad es esa, que parece que vivimos en un mundo paralelo donde sólo existimos nosotros y nos evadimos de los problemas verdaderamente importantes. Cuando, en realidad, hay personas que solamente conocen el esfuerzo para llevar un trozo de pan a la mesa de sus cinco hijos, los cuales viven hacinados en una casa sin unos mínimos de salubridad.

También quiero decir que en “nuestro mundo” no siempre todo ha sido sencillo. Por ejemplo, mis padres, (como muchas familias de la época), tuvieron que “huir” de sus tierras natales en busca de prosperidad hacia otro lugar, el cual les proporcionaría un trabajo para sacar adelante a una familia más que numerosa. Ésto se consiguió gracias al esfuerzo de todos, pero también gracias a la labor de las personas que tenían el poder y que luchaban por la prosperidad y el bienestar de sus habitantes. Esto es lo que no funciona en estos países donde ONG’s como “Save the children” trabajan. Aquí, sus políticos solamente miran por ellos mismos y por sus bolsillos y no hacen nada porque sus habitantes puedan evolucionar. Simplemente, miran hacia otro lado ante tanta barbarie. Por lo que la solución estaría en que esos políticos corruptos dejaran de pensar en sí mismos e intentaran ayudar a sus compatriotas que seguro se lo agradecerían sobremanera.

Somos unos privilegiados por vivir donde vivimos, con muchas comodidades, casi sin preocupaciones…. Eso debería ser así, pero ya estamos nosotros mismos para complicarnos las cosas o para hacer que nos las compliquen los demás. Nos encontramos en un mundo consumista y egoísta que nos puede provocar mucho desagrado, pero si lo comparamos con el de los “slums” de Nueva Delhi, seguro que todos elegimos “nuestro mundo”. No pasa lo mismo en su lugar, donde desconocen otra forma de vida (puede ser porque no tienen nada que les pueda mostrar cómo vivimos), y por ello son felices con lo poco que tienen y aspiran, únicamente, a unos buenos estudios para poder prosperar.
 
Por tanto, debemos dar gracias todos los días por la situación en la que nos encontramos y aprovecharlo de la mejor forma posible. Aprovecharlo nosotros mismos y como nuestros padres nos han intentado educar, sin beneficiarnos de nadie ni nada. Y también, y quizás lo más importante, ser solidarios. Tener en mente siempre que no somos los únicos habitantes de este planeta y que no todo pasa por tener el mejor coche de todos; sino pensar en todas aquellas personas, que compartiendo una simple pelota con su amigo ya es la persona más feliz del mundo.
Slum de Dharavi, en la ciudad de Mumbai