miércoles, 23 de noviembre de 2011

Los políticos a dieta

Y no con la Dunkan

Son las seis de la mañana. Pamplona está amaneciendo. Aunque da mucha pereza, podemos ver a unos pocos atrevidos haciendo footing por la Vuelta al Castillo. Mientras, dentro de las murallas, en un rincón oscuro y poco transitado, dos aparentes corredores se reúnen para intercambiar algo más que técnicas de estiramiento: un bolso de deporte con 25.000€ que aseguran un parking subterráneo en la ciudad amurallada.

¿Te suena bien esto? ¿No hueles algo raro? Aunque esta historia parezca ficticia, representa muy bien parte de la realidad política. Y es que vemos que algunos políticos se dejan llevar por la corrupción. Para ellos, su único objetivo es el poder, cuando lo que deberían hacer sería estar al servicio del bien común y corresponder a la confianza que los ciudadanos han depositado en ellos.

En los tiempos que corren es muy común escuchar que mucha gente no llega a fin de mes. Pero lo que nos parece insultante es que esta frase provenga de cargos políticos importantes, como Esperanza Aguirre[1], Presidenta de la Comunidad de Madrid. Si con 8.400€ al mes no es capaz de sobrevivir, cosa bastante improbable, ¿cómo lo va a hacer una persona que cobra hasta ocho veces menos?

Se dice que hecha la ley, hecha la trampa. Los políticos son los encargados de la legislación del país y, como parte de ella, se encuentran los sueldos, las dietas, pensiones… de los políticos. Resulta chocante que el actual gobierno haya retrasado la edad de jubilación hasta los 67 años y, sin embargo, nuestros políticos puedan hacerlo tras siete años de actividad. Y por si fuera poco, ¡cobran la pensión máxima! Un caso más cercano a nuestra realidad lo encontramos en las famosas dietas en Navarra. Este tema ha estado muy presente en los titulares de los periódicos de estos días. Es vergonzoso que por tres horas de reunión (en las que incluso te servirán algún aperitivo) lleguen a cobrar hasta 2.600€. Nos parece bien que cobren un poco más de lo normal por la responsabilidad que conlleva ser político. Pero de ahí a abusar de su poder hay un gran abismo.

Es bien sabido que el poder puede corromper. No son pocos los que han sucumbido ante él, aun teniendo buenas intenciones. Siempre va a existir la tentación de anteponer el bien particular al bien común. Por eso un buen gobernante debe potenciar todas sus virtudes, especialmente la justicia, la fortaleza, la prudencia y la templanza. A la hora de votar a la persona que nos represente, debemos tener en cuenta si posee estas cualidades o no. Pero muchas veces, tanto los medios de comunicación como las campañas electorales, pueden darnos una imagen errónea de ellos. Podemos ser víctimas de un engaño, porque conocer personalmente a un candidato es muy difícil. Quien controla algún medio de comunicación, tiene mayor influencia y, por tanto, más posibilidades de manipular.

¿Qué posibles soluciones hay ante este panorama? El punto de partida es la educación del carácter, enfocando la acción humana al bien común. En España se nota una despreocupación en este ámbito, por eso se debe incluir este aspecto en el currículo, desde bien pequeños. De este modo, nos aseguramos que la corrupción se combate desde todos los contextos. Si tenemos ciudadanos honrados, tendremos políticos honrados.

Para finalizar, hemos dicho que muchos políticos se amparan en la ley porque son inmunes a ella. Esto provoca un descontento general en la sociedad. Por eso creemos necesario un cambio en la legislación, para que los corruptos no queden impunes y paguen el precio por estafar a la sociedad. No por esto perdemos la esperanza, es más, seguimos manteniendo nuestra fe en la buena voluntad de las personas.



jueves, 27 de octubre de 2011

La familia: punto clave de la persona

Hoy en día, con momentos tan difíciles como los que estamos viviendo, y con lo complicado que está resultando para muchos, la familia es el apoyo más importante que podemos encontrar. Como dicen algunos, la familia no se elige, es la que te toca. Pero desde mi punto de vista, la familia de cada uno es la que siempre está ahí. La que nunca te deja solo y la que siempre está dispuesta a tenderte un brazo cuando lo necesita.

La verdad es que hay muchos, que por distintas rencillas, no llevan una buena relación con sus familiares. Pero también con quien más tiempo se puede pasar durante un día es con los padres, hermanos… y por ello pueden surgir distintos problemas. De todo esto lo importante es sobreponerse a todos esos obstáculos, conseguir sentarse todos juntos a hablar las cosas y arreglarlas. Porque lo fácil sería dejarlas pasar, no comentarlas, llegando un día a explotar todas juntas con muy malas consecuencias.

La familia hay que cuidarla, respetarla y usarla. Es decir, apoyarse en ella para cualquier situación. Todos los miembros de una familia son completamente necesarios. En ella, nadie es mejor que el otro ni peor que nadie. Un hermano no es mejor hijo que el otro porque sea un gran estudiante o un gran profesional. El otro, aunque no sea el mejor estudiante, seguramente será una excelente persona; quizás lo más importante de esta vida. Ante todo hay que ser buenas personas.

Aunque ningún miembro sea más importante que el otro como acabo de decir, es verdad que hay una persona fundamental en este grupo. Estas personas son las madres. Las madres son la pieza clave. La que hace que todo funcione a la perfección y la que siempre está pendiente de todo y de todos. No deja ningún detalle al azar y siempre sabe todo lo que acontece en casa. Si el padre ha tenido algún problema en el trabajo, si el hijo mayor ha aprobado con nota en la universidad, o si el pequeño ha tenido que ir al médico esa misma mañana porque se ha levantado con un dolor muy fuerte en la tripa.

Todo esto puede llevar a los agobios de los que hablábamos el otro día en clase y que con toda seguridad todas los sufren varios días a la semana, porque encima la madre tiene su trabajo fuera de casa, . A mi parecer resulta muy fácil decir que hay que tomarse las cosas con más calma para no agobiarse. Pero cuando tienes muchos quehaceres y todos se juntan en un mismo momento puede ser complicado mantener la calma.

Por ello, lo principal es la colaboración. Si entre todos se ayuda en las labores, desde donde su capacidad o edad le dispone; esos agobios seguramente no surgirán. Ya que con dicha colaboración todos dispondrán de más tiempo. Y dicho tiempo ganado se puede emprender para prestar atención a ese hermano pequeño con su problema o a la misma madre que seguro lo agradecerá.

Lo que queda claro es que una familia debe permanecer siempre unida. Los problemas surgirán, y más de los que desearíamos, pero si cada uno permanece aferrado a los padres y hermanos, parecerán más pequeños que si los afrontamos solos.

Hoy en día es muy común conocer familias rotas. Padres separados por distintos motivos y eso puede suponer grandes problemas para los hijos, ya que se pueden sentir culpables de las discusiones de sus padres. Todo esto puede suponer un problema más importante aún. Hay que tener en cuenta que los niños son personitas muy vulnerables, a los que las cosas les afecta mucho más que a los mayores. Por todo esto hay que pensar muy bien las decisiones que podemos tomar, seguramente precipitadas y las cuales afectarán a muchas personas más que a nosotros mismos.
La familia es una unidad básica fundamental

jueves, 13 de octubre de 2011

Variedades vitales

El otro día tras leer los capítulos de “Estilos de vida” y “Vivir en paz”, no me quedaba muy claro sobre qué tema realizar mi ensayo correspondiente a la asignatura. Pero al llegar a casa y comenzar a ver la televisión se me abrió un pequeño camino. Me dispuse a ver el programa “Informe Robinson”, el cual realiza reportajes interesantes sobre distintos personajes de cualquier ámbito deportivo y los acercan al espectador de forma más sencilla y real a como nos los suelen mostrar otros medios.

Ese día el programa era sobre Fernando Llorente, jugador de fútbol del Athletic Club de Bilbao y colaborador con la ONG “Save the children”. Participaban conjuntamente, jugador y ONG, en una campaña llamada “todos contamos para salvar vidas” cuyo objetivo es reducir la mortalidad infantil de los niños menores de cinco años. Entonces, se llevaron a Fernando hasta la India para que pudiera comprobar directamente la labor que se realiza con dicha campaña.

El reportaje mostraba claramente las pésimas condiciones de vida en los “slums” (barrios marginales) de la periferia de Nueva Delhi. Se centraban en los niños que residían allí, los cuales no tienen ni agua potable para vivir o juguetes de última generación de los que disfrutar, aunque, pese a todo ello, se les podía ver contentos. Entonces guiaban el programa a mostrar las labores de trabajo que llevaba a cargo “Save the children”. Este trabajo se basaba en que, dos veces por semana, los niños de estos barrios marginales pudieran ser atendidos por un pediatra. Y de esta forma, proporcionar a sus padres los medicamentos necesarios para curar enfermedades tan simples como una gripe o una diarrea. Del mismo modo se les educa a las madres para tratar problemas que puedan surgir con sus pequeños, y, así, reducir esa temida mortalidad infantil.

Llorente con varios niños de la India
Pero lo que más me impactó fueron las reflexiones que se fueron haciendo a lo largo del reportaje por parte de Fernando; así como ver la forma de vida de los habitantes de Nueva Delhi y compararla con la nuestra. Una frase del jugador que me quedó marcada fue: “Si conocieran otra vida sería imposible vivir ahí. Es inhumano”. Esto es lo que me hace pensar que nosotros somos unos privilegiados. Resulta complicado creer que en esta etapa de la vida, y con lo evolucionado que está el mundo, sea posible que haya gente que viva en esas condiciones. O que nosotros sólo estemos preocupados del próximo teléfono móvil que va a salir al mercado, o esos pantalones tan elegantes, cuando hay gente que se está dejando la vida simplemente por ir a buscar agua para su familia. Pero la realidad es esa, que parece que vivimos en un mundo paralelo donde sólo existimos nosotros y nos evadimos de los problemas verdaderamente importantes. Cuando, en realidad, hay personas que solamente conocen el esfuerzo para llevar un trozo de pan a la mesa de sus cinco hijos, los cuales viven hacinados en una casa sin unos mínimos de salubridad.

También quiero decir que en “nuestro mundo” no siempre todo ha sido sencillo. Por ejemplo, mis padres, (como muchas familias de la época), tuvieron que “huir” de sus tierras natales en busca de prosperidad hacia otro lugar, el cual les proporcionaría un trabajo para sacar adelante a una familia más que numerosa. Ésto se consiguió gracias al esfuerzo de todos, pero también gracias a la labor de las personas que tenían el poder y que luchaban por la prosperidad y el bienestar de sus habitantes. Esto es lo que no funciona en estos países donde ONG’s como “Save the children” trabajan. Aquí, sus políticos solamente miran por ellos mismos y por sus bolsillos y no hacen nada porque sus habitantes puedan evolucionar. Simplemente, miran hacia otro lado ante tanta barbarie. Por lo que la solución estaría en que esos políticos corruptos dejaran de pensar en sí mismos e intentaran ayudar a sus compatriotas que seguro se lo agradecerían sobremanera.

Somos unos privilegiados por vivir donde vivimos, con muchas comodidades, casi sin preocupaciones…. Eso debería ser así, pero ya estamos nosotros mismos para complicarnos las cosas o para hacer que nos las compliquen los demás. Nos encontramos en un mundo consumista y egoísta que nos puede provocar mucho desagrado, pero si lo comparamos con el de los “slums” de Nueva Delhi, seguro que todos elegimos “nuestro mundo”. No pasa lo mismo en su lugar, donde desconocen otra forma de vida (puede ser porque no tienen nada que les pueda mostrar cómo vivimos), y por ello son felices con lo poco que tienen y aspiran, únicamente, a unos buenos estudios para poder prosperar.
 
Por tanto, debemos dar gracias todos los días por la situación en la que nos encontramos y aprovecharlo de la mejor forma posible. Aprovecharlo nosotros mismos y como nuestros padres nos han intentado educar, sin beneficiarnos de nadie ni nada. Y también, y quizás lo más importante, ser solidarios. Tener en mente siempre que no somos los únicos habitantes de este planeta y que no todo pasa por tener el mejor coche de todos; sino pensar en todas aquellas personas, que compartiendo una simple pelota con su amigo ya es la persona más feliz del mundo.
Slum de Dharavi, en la ciudad de Mumbai

jueves, 29 de septiembre de 2011

¿Quiénes son los culpables?

Como se comentó en la primera clase de Claves del Pensamiento Actual, uno de los principales problemas de la gente joven de hoy en día es la ausencia de responsabilidades.

Nuestros padres, profesores… se quejan de que no tenemos ninguna preocupación, que no nos molestamos ante nada y que sólo pensamos en divertirnos y en nosotros mismos. Pero yo creo que esto empieza desde que somos pequeños. Ya en nuestra infancia nos era imposible descubrir lo que nos rodeaba. Tocar aquí, allá o investigar por nuestra cuenta resultaba ardua tarea. Todo ello por miedo a que nos pasara algo o porque nos cayéramos, haciéndonos una herida en la rodilla con la consiguiente llorera. Debido a esto nos sentimos cohibidos a conocer por nosotros mismos y dependemos en exceso de nuestros padres o mayores.

Esta dependencia hace que tengamos miedo de asumir responsabilidades para tareas que no estamos del todo seguros que podamos llevar a cabo. Aunque tampoco nos ayudan “nuestros mayores”. Hablando con un amigo sobre su nuevo empleo, se mostraba muy preocupado porque su jefe apenas le mandaba trabajo para realizar a no ser que fuera bajo su supervisión. Todo porque no estaba seguro de que este amigo mío fuera capaz de realizar lo que le debería de corresponder de forma adecuada. En este caso, dicho jefe, está mirando por él mismo y por el bien de su negocio, pero posiblemente esté perdiendo a un buen aprendiz que en un futuro podría convertirse en un virtuoso de su oficio.

Estas son las cosas que hacen que no nos atrevamos a afrontar responsabilidades, porque no hay nadie que confíe en nosotros, y si no vemos que confían en nosotros es muy complicado que lo hagamos por nuestra cuenta. Gracias a esto se suelen escuchar muchas veces tópicos como: “cuando yo tenía tus años…”.

Este retardo en la edad, en cuanto a toma de responsabilidades se refiere, es una circunstancia en medida importante por la educación también. Antes, la educación de una persona solía terminar entre los 16-18 años, aunque podía ser antes para trabajar con motivo de ayudar en la economía familiar. Por tanto, un adolescente con 17 años ya estaba trabajando y con la única misión de ayudar a sus padres y hermanos para poder salir adelante. En la actualidad un chaval de 17 años se encuentra todavía en el colegio, con la única preocupación de ir sacando adelante sus asignaturas. Este puede ser un dato a favor de los jóvenes, ya que queda claro que antes se adquirían responsabilidades más temprano, y en la actualidad estas responsabilidades en los chavales son escasas.

Nuestros padres, cuando tenían una edad parecida a la nuestra, se encontraban continuamente en la calle luchando por unos derechos (tanto políticos, como sociales o laborales) que, por culpa de una dictadura que había azotado al país durante muchos años, no podían disfrutar; y que a la postre servirían para sus predecesores. En cambio, los jóvenes de ahora prácticamente no tenemos ideas propias ni preocupaciones al respecto. A la hora de unas elecciones políticas, por ejemplo, muchos ni siquiera votan. La mayoría de los que lo hacen, votan por votar, sin darse cuenta (y en muchas ocasiones, sin querer darse cuenta) de la repercusión que ese voto tendrá para el devenir de la sociedad.

Por ello, lo que tenemos que conseguir es que los jóvenes tengamos nuestras propias ideas, vivir por nosotros mismos y no sentirnos tan dependientes de los demás. Ver que formamos una parte muy importante en la sociedad y no dejarnos influir por nada ni por nadie.

Tenía un profesor en Secundaria que decía: “no leáis. No os molestéis en leer que no os va a servir de nada. ¿Para qué? Si no leéis no vais a ser nunca tontos y, por tanto, nunca os podrán manipular. Sólo pensaréis por vosotros mismos” Todo esto, está claro, en un gran tono irónico.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Mi corta vida

Me llamo Daniel Navarrete de Prados y tengo 22 años. Nací en Pamplona en 1989 y soy el segundo hijo de mis padres, tras mi hermano tres años mayor que yo. Detrás de mí vendrían otros dos hermanos más, un chico y, finalmente, una chica a la que se nota que se está haciendo demasiado mayor ya, aunque siga siendo la pequeña de casa. En total somos seis, el cual es un aspecto de mi vida que me gusta mucho. Soy una persona que le gusta estar rodeado de gente continuamente, y que cuando, por ejemplo, estoy solo en casa me siento raro. Y es que, para mí, un buen momento es el llegar a casa y que siempre haya alguien con quien poder comentar todo lo que me haya pasado a lo largo del día.

Estudié en el colegio Santa Teresa de Jesús, de monjas teresianas, donde estuve todos los años de mi etapa escolar. Desde la Educación Infantil con tres años, hasta 2º de Bachillerato con dieciocho, en total quince años de mi vida dedicados en el mismo lugar. Esto es algo de lo que me siento orgulloso, ya que debido a ello he podido conocer en profundidad mucha gente, tanto profesores como alumnos, que han ayudado a formarme como persona y a ser lo que hoy soy. De mi colegio de siempre, y tras superar la tan temida Selectividad, llegué a la Universidad de Navarra. Entonces comencé mis estudios superiores con una Licenciatura en Historia. Tras un año un tanto duro y tras darme cuenta de que eso no era lo que de verdad me fascinaba, lo dejé de lado. Más aún cuando me enteré que la Universidad iba a ofertar en el siguiente curso el Grado de Magisterio. Algo que estaba seguro que sí que me iba a gustar, como así ha sido tras dos años de carrera.

Respecto a mis aficiones lo que más me gusta es el deporte, mis amigos y viajar. Todo el deporte para mí es interesante, aunque unos de forma práctica y otros, simplemente, informativa. Es decir, unos deportes me gustan practicarlos y otros, en cambio, solamente seguirlos. Los que me gustan practicar, y por tanto, a los que soy más aficionado son el fútbol y la montaña. El primero lo practico de continuo a lo largo de todo el año ya que juego en el Cantolagua, el equipo de Sangüesa, un bonito pueblo de Navarra que se encuentra justo en el límite con Aragón.

La montaña me gusta pero en verano cuando tengo más tiempo libre y se puede disfrutar mejor de ella. Me viene muy bien para despejarme de la ciudad y contemplar la infinidad de rincones que se pueden admirar desde cualquier pico con cierta altitud. Estas dos actividades pueden resultar un tópico entre los chicos de mi edad pero las dos me sirven para evadirme de todo y despejar la mente que mucha falta me hace en diversas ocasiones, como por ejemplo, tras un duro día en la universidad. Otra de mis aficiones, y como la de cualquier joven de mi edad, son los amigos. Disfrutar de cada uno de ellos y aprovechar todos los momentos que van surgiendo, ya que cada uno de esos momentos son muy importantes e intento aprovecharlos todo lo que se pueda. Ellos también son los que han conseguido que yo sea como soy ahora y por ello los considero un parte importante en mí

Viajar es otra actividad que me apasiona, todo aquello que significa conocer. Conocer otros lugares, otras culturas, otros estilos de vida… Por ello, me gustaría recorrerme el mundo todo lo máximo que pudiese, para poder guardar grandes recuerdos en mi memoria.

Lo que pretendo ser yo en la vida es llegar a ser una buena persona, completa, por ello intento mejorar día a día y hacer todo lo que considero oportuno para conseguirlo. De esta forma en un futuro ser recordado como alguien que siempre estuvo dispuesto para todos y que su mayor preocupación era la felicidad de los que le rodean.

sábado, 10 de septiembre de 2011

Objetivos

El motivo de creación de este blog es el ir incluyendo en él los distintos ensayos escritos para la asignatura Claves del pensamiento actual. Dicha asignatura se imparte por el profesor Jaime Nubiola en la Universidad de Navarra a los alumnos de 3º de Grado en distintos Magisterios.

El principal objetivo que intenta conseguir el profesor Nubiola es invitarnos a pensar, que seamos capaces de pensar por nosotros mismos, "vivir de primera mano" (como se recordaba en las primeras clases), y, por supuesto, que seamos capaces de escribir. Puede parecer sencillo realizar un ensayo, pero no lo es tanto cuando lo que queremos plasmar en él son nuestros pensamientos. Resulta complicado darles forma y más aún unirlos para crear un todo. Para ello, Jaime Nubiola y Marinés nos ayudan en todo lo posible. Y eso viene bien para todos aquellos, que como yo, no estamos acostumbrados a eso de escribir.

El blog es la herramienta que nos ayuda a publicar todos esos pensamientos llevados a los distintos ensayos y sobre distintos temas. Temas como el consumismo, la gente joven, los estilos de vida, el sexo y el amor, los políticos (tan en el punto de mira) o la familia. Todos ellos recogidos en el libro de la asignatura "Invitación a pensar" escrito por el profesor Nubiola.

En mi blog he incluido como imagen de fondo una carretera recta que parece que se eleva hacia el cielo y en la que lo único que se encuentra a sus lados es el abismo. Claramente está retocada con Photoshop (gracias Jorge) y con ella lo que quiero representar es que no todo es fácil. Aunque muchas veces lo queramos, no hay un camino recto hacia nuestros objetivos. Nuestro recorrido está lleno de curvas que parece que nos dificultan el camino, pero lo que yo creo que hacen es que no nos durmamos en el trayecto. Si todo fuera así de fácil, ¿con qué ganas lucharíamos por conseguirlos? Puede resultar irónico que diga esto e incluya una imagen de carretera recta, pero quiero hacer alusión también a que por muchos problemas que nos encontremos, y cuando más complicado pueda parecer, siempre hay que tener en cuenta que existe la meta. Llegará un momento en el que veamos el horizonte, y con ello la salida a todas las preocupaciones.
Siempre debemos estar pendientes de todo. Listos. hábiles, perspicaces. Si no lo hacemos así, un día podemos caer en ese abismo por no estar al tanto y del que mucho nos costaría salir. No siempre es malo tropezar en ese precipicio y darnos un pequeño tortazo para así aprender, pero cuantas menos veces mejor. Y de esa manera seguir por la sendera que nosotros mismos nos hemos marcado, sin salir en ningún momento y sin hacer que nos saquen de la misma.
Hay que tener siempre en cuenta: HAY QUE VOLAR LIBRE