Me llamo Daniel Navarrete de Prados y tengo 22 años. Nací en Pamplona en 1989 y soy el segundo hijo de mis padres, tras mi hermano tres años mayor que yo. Detrás de mí vendrían otros dos hermanos más, un chico y, finalmente, una chica a la que se nota que se está haciendo demasiado mayor ya, aunque siga siendo la pequeña de casa. En total somos seis, el cual es un aspecto de mi vida que me gusta mucho. Soy una persona que le gusta estar rodeado de gente continuamente, y que cuando, por ejemplo, estoy solo en casa me siento raro. Y es que, para mí, un buen momento es el llegar a casa y que siempre haya alguien con quien poder comentar todo lo que me haya pasado a lo largo del día.
Estudié en el colegio Santa Teresa de Jesús, de monjas teresianas, donde estuve todos los años de mi etapa escolar. Desde la Educación Infantil con tres años, hasta 2º de Bachillerato con dieciocho, en total quince años de mi vida dedicados en el mismo lugar. Esto es algo de lo que me siento orgulloso, ya que debido a ello he podido conocer en profundidad mucha gente, tanto profesores como alumnos, que han ayudado a formarme como persona y a ser lo que hoy soy. De mi colegio de siempre, y tras superar la tan temida Selectividad, llegué a la Universidad de Navarra. Entonces comencé mis estudios superiores con una Licenciatura en Historia. Tras un año un tanto duro y tras darme cuenta de que eso no era lo que de verdad me fascinaba, lo dejé de lado. Más aún cuando me enteré que la Universidad iba a ofertar en el siguiente curso el Grado de Magisterio. Algo que estaba seguro que sí que me iba a gustar, como así ha sido tras dos años de carrera.
Respecto a mis aficiones lo que más me gusta es el deporte, mis amigos y viajar. Todo el deporte para mí es interesante, aunque unos de forma práctica y otros, simplemente, informativa. Es decir, unos deportes me gustan practicarlos y otros, en cambio, solamente seguirlos. Los que me gustan practicar, y por tanto, a los que soy más aficionado son el fútbol y la montaña. El primero lo practico de continuo a lo largo de todo el año ya que juego en el Cantolagua, el equipo de Sangüesa, un bonito pueblo de Navarra que se encuentra justo en el límite con Aragón.
La montaña me gusta pero en verano cuando tengo más tiempo libre y se puede disfrutar mejor de ella. Me viene muy bien para despejarme de la ciudad y contemplar la infinidad de rincones que se pueden admirar desde cualquier pico con cierta altitud. Estas dos actividades pueden resultar un tópico entre los chicos de mi edad pero las dos me sirven para evadirme de todo y despejar la mente que mucha falta me hace en diversas ocasiones, como por ejemplo, tras un duro día en la universidad. Otra de mis aficiones, y como la de cualquier joven de mi edad, son los amigos. Disfrutar de cada uno de ellos y aprovechar todos los momentos que van surgiendo, ya que cada uno de esos momentos son muy importantes e intento aprovecharlos todo lo que se pueda. Ellos también son los que han conseguido que yo sea como soy ahora y por ello los considero un parte importante en mí
Viajar es otra actividad que me apasiona, todo aquello que significa conocer. Conocer otros lugares, otras culturas, otros estilos de vida… Por ello, me gustaría recorrerme el mundo todo lo máximo que pudiese, para poder guardar grandes recuerdos en mi memoria.
Lo que pretendo ser yo en la vida es llegar a ser una buena persona, completa, por ello intento mejorar día a día y hacer todo lo que considero oportuno para conseguirlo. De esta forma en un futuro ser recordado como alguien que siempre estuvo dispuesto para todos y que su mayor preocupación era la felicidad de los que le rodean.


Qué sería de la vida sin el fútbol... Y qué sería de la vida sin esos momentos de relax, sin esos momentos en los que sacamos todo lo que tenemos en la cabeza. Sería todo un agobio!!
ResponderEliminarDe verdad Jorge...La gente puede pensar que somos unos enfermos o que somos muy típicos. Pero no saben que gracias a ello desconectamos, nos liberamos. Y sí, estar una semana sin jugar a fútbol nos puede llevar a un gran agobio
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